sábado, 30 de diciembre de 2017

Recreo sabatino: el texto literario y los viajes

El último recreo del año, ¿por eso elegimos el viaje como tema de los poemas??

El primero es del chileno Jorge Teillier, el 8 de  Los trenes de la noche:
El sol apenas tuvo tiempo para despedirse
escribiendo largas frases sin esperanza
con la negra y taciturna sombra
de los vagones de carga abandonados.
Y en la profunda tarde sólo se oye
el lamentable susurro
de los cardos resecos.
(Fuente Stonek Fotografía)

Y el próximo le pertenece al español Antonio Machado, El viaje:
-Niña, me voy a la mar 

-si no me llevas contigo, 

te olvidaré, capitán.

En el puente de su barco 

quedó el capitán dormido ; 

durmió soñando con ella : 

¡Si no me llevas contigo !...

Cuando volvió de la mar 

trajo un papagayo verde. 

¡te olvidaré, capitán !

Y otra vez la mar cruzó 

con su papagayo verde. 

¡Capitán, ya te olvidó !



(Fuente Infobae)


Para despedirnos, El viaje del mexicano Amado Nervo:


Para calmar a veces un poco el soberano,
El invencible anhelo de volverte a mirar,
Me imagino que viajas por un país lejano
De donde es muy difícil, ¡muy difícil!, tornar.
Así mi desconsuelo, tan hondo, se divierte;
Doy largas a mi espera, distraigo mi hosco esplín,
Y, pensando en que tornas, en que ya voy a verte,
Un día, en cualquier parte, me cogerá la muerte
Y me echará en tus brazos, ¡por fin, por fin, por fin!


sábado, 23 de diciembre de 2017

Recreo sabatino: el texto literario y las nubes

Compañera de la lluvia, la nube más clara/más oscura. 


(Fuente Biopedia)

Aquí les dejamos poemas referidos a ella. El primero del español Juan José Dueñas, La nube que más me quiere:
La nube que más me quiere
se da besos en la mano
y después, sopla que sopla,
me los envía volando.
Y, yo con mis dos mejillas
llenas de besos alados,
subo corriendo a una loma
y lo despido apenado.
Me limpio la salivilla
de nube que me ha dejado
y hago un dibujo gigante
(para que lo vea claro)
de un niño que le da pena
ver el cielo despejado. 

Este otro poema es del argentino Jorge Luis Borges, Nube I:
No habrá una sola cosa que no sea
una nube. Lo son las catedrales
de vasta piedra y bíblicos cristales
que el tiempo allanará. Lo es la Odisea,
que cambia como el mar. Algo hay distinto
cada vez que la abrimos. El reflejo
de tu cara ya es otro en el espejo
y el día es un dudoso laberinto.
Somos los que se van. La numerosa
nube que se deshace en el poniente
es nuestra imagen. Incesantemente
la rosa se convierte en otra rosa.
Eres nube, eres mar, eres olvido.
Eres también aquello que has perdido.

Y el último texto de este recreo le pertenece al español León Felipe, Como aquella nube blanca:

Ayer estaba mi amor
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.
Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.

Mi amor tiene el ritornelo
del agua, que, sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.

El agua, aquel ritornelo,
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.


sábado, 16 de diciembre de 2017

Recreo sabatino: el texto literario y la lluvia

Otra compañera ineludible de los poetas a la hora de escribir, la lluvia. 



En este caso, el argentino Álvaro Yunque escribió Lluvia con sol:

El arco iris se ha roto

¡Qué raro!, lluvia y con sol,

caen gotas de colores,
son agua de surtidor.

El sol que se está mojando,

más disparate, ¿quién vio?...

¡Ah, qué lindo disparate
estar lloviendo con sol!

Y no es una lluvia de agua,

- cantad: do, re, mi, fa, sol –

no es un agua como todas,
esta agua multicolor.

Más que todas, agua bella,

esta agua que moja al sol

y que pone una alegría
cantora en el corazón.


Sobre el césped, sol mojado

- cantad: ¡sol, fa, mi, re, do! -

Cantad, cantad que hemos visto,
¡Que raro!, ¡lluvia con sol!


Y también lo hizo el uruguayo Mario Benedetti, con el título de Lluvia:


La lluvia está cansada de llover
yo/cansado de verla en mi ventana
es como si lavara las promesas
y el goce de vivir y la esperanza
la lluvia que acribilla los silencios
es un telón sin tiempo y sin colores
y a tal punto oscurece los espacios
que puede confundirse con la noche
ojalá que el sagrado manantial
aburrido suspenda el manso riego
y gracias a la brisa nos sequemos
a la espera del próximo aguacero
lo extraño es que no sólo lllueve afuera
otra lluvia enigmática y sin agua
nos toma de sorpresa/y de sorpresa
llueve en el corazón/ llueve en el alma


sábado, 9 de diciembre de 2017

Recreo sabatino: el texto literario y la luna

En este sábado, nos encontramos con la luna tan presente en los poemas de hoy, de ayer, de siempre.

(Fuente La vanguardia)

Este es de la argentina  Silvia Schujer: Luna Lanar
Con la lana tejí la luna,
y fue una luna lanar,
la lana tenía un nudo,
y fue en la luna un lunar.

Lana lunera,
luna lanar,
luna redonda,
te vi sobre el mar.

En el mar se mojó la luna,
y de blanco se tiñó el mar,
y el beso que vos me diste,
fue un beso de luna y sal.

Lana lunera,
luna lanar,
luna redonda,
me hiciste cantar.


Este otro es de Jaime Sabines, La luna:

La luna se puede tomar a cucharadas

o como una cápsula cada dos horas.

Es buena como hipnótico y sedante

y también alivia

a los que se han intoxicado de filosofía.

Un pedazo de luna en el bolsillo

es mejor amuleto que la pata de conejo:

sirve para encontrar a quien se ama,

para ser rico sin que lo sepa nadie

y para alejar a los médicos y las clínicas.

Se puede dar de postre a los niños

cuando no se han dormido,

y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos

ayudan a bien morir.


Pon una hoja tierna de la luna

debajo de tu almohada

y mirarás lo que quieras ver.

Lleva siempre un frasquito del aire de la luna

para cuando te ahogues,

y dale la llave de la luna

a los presos y a los desencantados.

Para los condenados a muerte

y para los condenados a vida

no hay mejor estimulante que la luna

en dosis precisas y controladas.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Recreo sabatino: el texto literario y la comida

Y para este primer sábado de diciembre, la argentina María Teresa Andruetto y su Arroz con alcachofas:
El aceite borbotea en la sartén. Allí he echado dos alcachofas acuchilladas.
He convertido a esas flores antiguas en corazones abiertos, en carne
viva. Me he dedicado después a esperar que largaran la sangre
o el sudor, según se mire. Luego he reducido una cebolla grande y llena de
luz, a polvo, a jugo, a numen. Y otra vez he llorado. Pero tan poca cosa
no me amedrenta. Me zambullo, con el jugo y las lágrimas, en el aceite
hirviente y cuando todo se impregna, paso una lluvia de arroz de la caja a mi
mano y de mi mano a la sartén en donde bullen los zumos del dolor y de la
dicha. Ya puedo esperar que los granos se hinchen. Sé que soportarán
(igual que yo) una hinchazón tres veces superior a su tamaño. Sólo hará
falta agregar agua o caldo, un baño que les permita transitar por el infierno
de la hornalla.




(Fuente Emedemujer Costa Rica)
Y también el chileno Pablo Neruda con su Oda a la cebolla:

                                            
                                                             (Fuente Muy interesante)


Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes. 

Generosa
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro. 

También recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada,
y parece que el cielo contribuye
dándole fina forma de granizo
a celebrar tu claridad picada
sobre los hemisferios del tomate.
Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina
envuelta
en delicado
papel, sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil
de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Despedimos el 2017

Se acaba otro año que transitamos en nuestra búsqueda. Desde el blog dimos espacio a experiencias y reflexiones que pensamos nutritivas y enriquecedoras de nuestros propios procesos de aprendizaje pemanente. Así, esperamos que nuestra mirada renovada y distinta generara ideas y caminos nuevos en las aulas. Hubo más presencia de la educación relativa al arte y a las emociones; y  difundimos las vivencias del blog al presentarnos en el 6º Foro Iberoamericano sobre Literacidad y Aprendizaje.


Veremos hacia dónde iremos o nos llevará el nuevo año. Esperamos que el trabajo del 2017 les haya sido útil, interesante, valioso. Para diciembre les dejamos los recreos de los sábados en los que intentamos concentrar gran parte de  lo vivido en el año para  disfrutar y relajarse. Los mejores deseos para el 2018