sábado, 16 de diciembre de 2017

Recreo sabatino: el texto literario y la lluvia

Otra compañera ineludible de los poetas a la hora de escribir, la lluvia. 



En este caso, el argentino Álvaro Yunque escribió Lluvia con sol:

El arco iris se ha roto

¡Qué raro!, lluvia y con sol,

caen gotas de colores,
son agua de surtidor.

El sol que se está mojando,

más disparate, ¿quién vio?...

¡Ah, qué lindo disparate
estar lloviendo con sol!

Y no es una lluvia de agua,

- cantad: do, re, mi, fa, sol –

no es un agua como todas,
esta agua multicolor.

Más que todas, agua bella,

esta agua que moja al sol

y que pone una alegría
cantora en el corazón.


Sobre el césped, sol mojado

- cantad: ¡sol, fa, mi, re, do! -

Cantad, cantad que hemos visto,
¡Que raro!, ¡lluvia con sol!


Y también lo hizo el uruguayo Mario Benedetti, con el título de Lluvia:


La lluvia está cansada de llover
yo/cansado de verla en mi ventana
es como si lavara las promesas
y el goce de vivir y la esperanza
la lluvia que acribilla los silencios
es un telón sin tiempo y sin colores
y a tal punto oscurece los espacios
que puede confundirse con la noche
ojalá que el sagrado manantial
aburrido suspenda el manso riego
y gracias a la brisa nos sequemos
a la espera del próximo aguacero
lo extraño es que no sólo lllueve afuera
otra lluvia enigmática y sin agua
nos toma de sorpresa/y de sorpresa
llueve en el corazón/ llueve en el alma


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