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martes, 24 de octubre de 2017

Las neurociencias y la educación: viejas y nuevas discusiones.

Imagen tomada del sitio Psicología y Neuropsicología


La aceleración de los cambios que experimenta nuestra civilización, empujados por la innovación tecnológica-especialmente en las comunicaciones- plantea desafíos que no siempre llegamos a percibir o dimensionar. En el caso de la educación, estas circunstancias profundizaron las dificultades que conllevan los procesos de enseñanza y de aprendizaje, extremaron las tensiones en las comunidades escolares y evidenciaron la crisis del dispositivo escolar. Ante estas problemáticas se nos impone la búsqueda de nuevas herramientas para comprender esta complejidad y encontrar maneras de desarrollar una buena enseñanza y un aprendizaje significativo en los variados contextos del presente.


No es la primera vez que ocurre esto. Y es la reflexión sobre la experiencia pasada la que podría orientarnos para encontrar caminos que nos lleven a buen puerto. Ante situaciones de crisis anteriores, tal vez una de las principales dificultades que enfrentamos haya sido la ansiedad por resolver todo de manera rápida y eficiente. Esa urgencia devaluó el sentido crítico al analizar la problemática educativa. En cambio, facilitó la consolidación de mitos que negaban la validez de todo lo que venía haciéndose o que garantizaban la eficacia de recetas que se ponían de moda. 


Los desafíos del presente parecen revivir esas costumbres. Las neurociencias están de moda y  han despertado la  ilusión en muchos ámbitos pedagógicos de que dan respuesta a los desafíos educativos del siglo XXI. Esta circunstancia, sin embargo, reabrió viejas discusiones y enfrentamientos entre diversas corrientes científicas y pedagógicas. Un ejemplo de esto es la reaparición del enfrentamiento entre las Ciencias Sociales y las Ciencias Duras sin que nadie analice el lugar que cada teoría puede aportar. Se descontextualiza el fenómeno educativo o se fuerza la interpretación de los procesos de enseñanza y de aprendizaje concretos según el propio enfoque pedagógico.


Para iniciar la discusión hoy proponemos la lectura del artículo Neurociencias para profesores  publicado en abril de este año en  La Vanguardia de Cataluña. Sugerimos analizar la postura que expresa frente a las neurociencias y su relación con la pedagogía. Creemos que podría ser enriquecedor confrontar el contenido de la publicación con las prácticas del aula para considerar los aportes que efectivamente puedan brindar las neurociencias y las problemáticas que quedan sin respuesta.

martes, 4 de abril de 2017

Lectura y neurocognición

“...leer ficción provoca que la empatía del lector se incremente con el tiempo ..., pero sólo cuando el lector es transportado emocionalmente por ella; lo opuesto ocurre si el lector no se sumerge y ni siquiera se salpica con la historia: se vuelve menos empático ...
Una posible explicación es que, cuando un lector no se identifica con los personajes de una historia, comienza por distraerse y sentirse frustrado con la historia y acaba por desentenderse del destino de sus personajes. Estos efectos no se encontraron en lectores de no ficción.”
Fragmento del artículo Literatura neurocognitiva: El poder transformador de las letras de Luis Javier Plata Rosas en el que con claridad escribe sobre lo que, intuitivamente, sabemos todos quienes somos lectores de ficción: la ficción, la Literatura nos influye, nos “provoca una reacción emocional”, en términos de Carlos Ruiz Zafón (2016, El juego del ángel): Lloramos cuando los personajes lloran, nos angustiamos con ellos, esperamos con ansiedad lo que ellos anhelan, soñamos casi al unísono, vivimos sus historias como propias, nos ilusionamos ...la empatía se produce; siempre y cuando  el relato nos atrape; la historia, cualquiera, deberá estar bien contada para creérnosla y pretender ser parte de ella- por eso, el planteo de lectura ficcional/ lectura no ficcional como posibilidad de transformación en nuestras acciones y reacciones-.
Ilustración de Izak Peón (extraída de Nexos)


Considerando que los textos literarios generan empatía en el lector, para la enseñanza de las Ciencias Sociales, este sentimiento abriría un espacio de comunicación con los otros, de comprensión de las situaciones y motivaciones complejas, del sentido de cuanto acontece. Podríamos decir que, muchas veces, esa ficcionalización de una época o un conflicto -que se manifiestan en una novela, cuento, poema u obra teatral- nos habilita a una mejor comprensión del contexto en el que acontecen/acontecieron los hechos y procesos de la realidad social en diversos momentos y lugares.
El artículo que mencionamos se fundamenta en las neurociencias y analiza algunos efectos pedagógicos al diseñar estrategias considerando estos conceptos. Pensamos que estos aportes son interesantes, pero reiteramos la necesidad de mantener una mirada crítica  y de no abrazarse a teorías porque se pongan de moda.


Los invitamos a leer el texto en forma completa. Vale la pena que podamos reflexionar sobre sus palabras. Y, como siempre, esperamos comentarios, opiniones; serán bienvenidos.


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