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martes, 26 de septiembre de 2017

Revisando el sentido de la evaluación: la mirada de Alicia Camilloni

Se acerca el último tramo del año y con él, el balance de lo realizado y la toma de decisiones en relación a cómo seguir. Proponemos revisar el tema de la evaluación a partir de una serie de publicaciones que esperamos sirvan a la reflexión y al diseño de prácticas evaluativas.

Esta primera publicación reproduce la participación de Alicia R.W. de Camilloni en la feria del Libro del 2015 publicada en el sitio de la Fundación Lúminis. En la misma aborda globalmente la evaluación considerando los tipos, usos, sentidos y efectos de la misma.


                                                          Fuente: Fundación Lúminis


En próximas publicaciones abordaremos aspectos relacionados con los recursos e instrumentos evaluativos.
Sugerimos que revean entradas anteriores de nuestro blog sobre el tema evaluación.

martes, 25 de abril de 2017

La escritura, una invitada infaltable

Escribir es un contenido ineludible en la escuela, de Prácticas del Lenguaje y de todas las áreas. Es también un objetivo/ propósito. Y,  por supuesto, una actividad cotidiana, continua, diversa y, a veces, no solo necesaria sino gratificante. Como docentes, nos preocupa y ocupa cómo lograr implementar la escritura en las aulas y lograr que sea operativa,  adecuada a las diferentes situaciones comunicativas, correcta en puntuación, en... y, seguro, muchas más expectativas.  Escribir es una tarea ardua, ¿en qué sentido? En varios; tal vez a veces perdemos de vista lo que conlleva hacerlo y hacerlo medianamente bien. Por eso, en muchas oportunidades, escapamos todo lo que podemos de ponernos a escribir. Diría Liliana Heker: …”uno se sienta a escribir venciendo cierta resistencia —salir del estado de ocio no es natural…” ¡Nos exige trabajar!

Hablar y escuchar requieren de otro siempre; y es ese otro quien nos advierte con su mirada, su voz, su volumen, sus pausas, en definitiva, su interpelación, si somos  entendidos, si estamos siguiendo y comprendiendo las palabras. Escribir puede tener al otro de manera diferida.  Y entonces nos exige desde la grafía; quien nos lea-y nosotros también- debe/debemos poder distinguir m de n, a de o, i de e…, es decir, poder leer. Escribir no es solamente volcar en palabras lo que uno piensa o quiere expresar; pide revisión. La misma autora diría “…La primera versión de un texto es sólo un mal necesario. Suele estar bien lejos de aquello completo e intenso que uno difusamente ha concebido…”(La negrita es nuestra)

La escritura requiere que cuidemos el vocabulario; las palabras no son todas siempre adecuadas; en la intimidad, por celular, un oki puede ser suficiente y acorde; para responderle a un superior, no. La ortografía puede ayudar o no para ser comprendido; no es lo mismo intensión que intención, pollo que poyo, haya que halla que aya (hablando o escuchando, no hay diferencia, el contexto nos ayuda a saber de qué se trata).
Por lo general, creemos que quien se dedica a escribir, un escritor, porque es un profesional de la palabra, no necesita tiempo para generar un texto, que está inspirado y eso le aliviana todo el trabajo; que no revisa ni corrige…Acaso preconceptos que colaboran para tomar el quehacer escritural a la ligera, para negarse a dedicarle tiempo y revisiones. Un texto siempre puede ser mejorado-aunque eso no signifique hacerle relecturas y reescrituras hasta el cansancio; al menos, no en la escuela, donde tendremos en cada ocasión, determinados propósitos y no todos-.

Los mandamientos de la autora Liliana Heker nos parecen relevantes aunque no nos dediquemos a la escritura profesionalmente. Creemos que, si bien los escritores  saben escribir y muy bien, le brindan mucho tiempo a hacerlo, escriben y reescriben, leen y releen, ¿por qué nosotros, nuestros alumnos, no?


Les dejamos el enlace a Los diez mandamientos de la escritura. Vale la pena su lectura completa; también hay algunos comentarios sobre la literatura que nos pueden acercar a ella de otro modo.

martes, 27 de septiembre de 2016

La escritura: la copia significativa

A veces, suponemos que algunas prácticas o quehaceres dentro del aula o para la tarea en casa son beneficiosas aunque no nos detenemos  a pensar si realmente es así; si la tarea, por ejemplo,  de escribir copiando tiene sentido o es significativa para los chicos y su aprendizaje o para nosotros y  la tarea de enseñar, si de ese quehacer se tratara. Es importante que recordemos e implementemos la contextualización de las tareas que llevamos a cabo; es decir, para qué las hacemos, por qué las hacemos y también nos parece  conveniente recuperar el cómo. Afirmamos en entradas anteriores que las tareas promueven un aprendizaje significativo en la medida en que integran los conocimientos de diferentes áreas con las prácticas del lenguaje. Aquí reiteramos que alfabetizamos, aprendemos/enseñamos la lectura, la escritura ( en lo que concierne a esta entrada), la oralidad desde Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, etc.
Suele pasar que lo fundamental de la copia pasa antes y después de ella, como diría Emilia Ferreiro.


                                              (Imagen extraída de www.gettyimages.com)

 ¿Por qué antes? Porque realizamos una tarea de SELECCIÓN:
  • qué vamos a copiar,
  • qué no interesa copiar,
  • cómo copiar-en qué orden, por ejemplo-,
  • por qué hacerlo.

¿Por qué después? Porque ya concretada la copia, HAY QUE REVISAR:
  • si copiamos de manera completa,
  • si copiamos con atención a la ortografía -y establecemos entonces la reflexión metalingüística-
  • si la escritura es legible-para cuando retomemos  el texto para estudiar, para recordar algo, para seguir las instrucciones, o para cuando el otro lo lea y necesariamente deba entender, etc.-.
  • si podemos dar cuenta de qué copiamos-explicando, justificando, fundamentando- sean textos o cuadros
Cuando el chico copia, “se libera (en palabras de Diana Grunfeld, aunque esté refiriéndose al inicio de la alfabetización en la escritura ) de los aspectos gráficos por lo tanto tiene más posibilidades de controlar lo escrito por medio de la lectura”. Lo que significa que debemos instalar la costumbre de copiar y leer, releer para asegurarnos qué y cómo copiamos. La relectura, la revisión pretende objetivar el escrito, es decir, verlo desde otra perspectiva, con otro rol/papel nuestro  ya no como escritores o productores de textos sino como reproductores  y entonces lectores, lectores críticos, viendo  el sistema de escritura, su significado, su función.


La tarea de objetivar el escrito, poder verlo, analizarlo y reflexionar sobre él, supone avances en la autonomía de los chicos en el uso del lenguaje escrito. También enseñar a copiar significa que los chicos aprendan a hacerlo con adecuación y corrección, con una intencionalidad clara de volver sobre lo hecho-para recordar, para estudiar, para retomar- y no solo para que quede un registro en las carpetas, en los cuadernos  sin más sentido que ese, que los alumnos "hicieron algo". Claro que muchas veces el cuaderno, la carpeta son  insumos para desarrollar evaluaciones lo cual hace muy pertinente la copia; cada copia puede servir para poder elaborar las respuestas de un cuestionario que pide pensar/reflexionar/justificar/fundamentar  para responder, lo que requiere poner en juego capacidades cognitivas diferentes.

Les dejamos el enlace a los textos de las autoras citadas, muy clarificadores y precisos
Emilia Ferreiro,¿Que vale la pena copiar? pp. 21 a 24